Toda la ciencia en un museo
El Museo de la Ciencia de Valladolid acoge dentro de las salas de exposiciones permanentes (distribuidas por varias plantas del edificio) diversos temas clave relacionados con la ciencia, como son :el gas natural, la tierra y el agua, el cerebro humano, la neurona y la cartografía.
Nada más entrar en el museo nos topamos con una enorme cadena de ADN, que nos recuerda que toda la información genética de una persona se encuentra en ella. Para ver la importancia del gas natural podemos conducir en un simulador y ver el gasto de combustible y el nivel de contaminación que supone pisar más o menos el acelerador de nuestro coche. LLevamos 250 años vibrando con Mozart, así lo muestra una sala en la que el visitante no sólo escucha música, sino que también la puede ver y tocar a través de unos paneles situados dentro de una pequeña caseta.
El saber sí ocupa lugar y lo podemos comprobar al hacer un pequeño ejercicio de memoria: estudiar una sencilla melodía y después repetirla. Si la aciertas se enciende un panel luminoso que muestra la conexión de esa neurona encargada de memorizar. Una situación tan cotidiana como es decidir si cruzo la calle o espero se puede apreciar en un enorme cerebro que se ilumina más o menos, según la dificultad de la decisión.
También resulta muy curioso como se expone la arquitectura nerviosa de un tiburón, por ejemplo. Te encuentras tres interruptores con tres tubos con diferentes olores debajo, si pulsas uno que desprende olor a chicle, el tiburón que aparece en el vídeo ni se inmuta; mientras que si pulsas el botón que desprende olor a pescado a través del tubo el animal se dirige a la pantalla y puedes apreciar toda su mandíbula acercándose (asusta). Es una de las salas más impactantes y entretenidas, tanto para niños como para mayores.
